
ALDAMA, CHIH. – Lo que durante un año fue señalado por los vecinos como una «bomba de tiempo» finalmente estalló. La madrugada de este sábado 7 de marzo, una fuerte explosión en una planta de distribución de Gas L.P. ubicada a espaldas del fraccionamiento Los Álamos provocó el pánico y la evacuación de más de 400 personas de los sectores Álamos y Leones.
El siniestro es la culminación de una serie de irregularidades operativas y omisiones gubernamentales que los habitantes, encabezados por el líder vecinal Josué Carlos Westrup Corral, habían denunciado formalmente desde febrero de 2025.
El estallido de la madrugada
Alrededor de las primeras horas de este sábado, los residentes fueron sacudidos por una detonación proveniente del predio en la Avenida Las Torres s/n. Las llamas y el riesgo de nuevas explosiones obligaron a los cuerpos de emergencia a desalojar de inmediato las viviendas colindantes. Hasta el momento, las autoridades trabajan en el control de la zona, mientras las familias desplazadas exigen respuestas ante un evento que, aseguran, pudo evitarse.
Crónica de una negligencia institucional
Desde julio de 2025, la comunidad había entregado oficios a la Dirección de Protección Civil Municipal de Aldama. Al no obtener respuesta, en diciembre del mismo año, Westrup Corral escaló la denuncia ante instancias federales y estatales:
• CEPC: Coordinación Estatal de Protección Civil.
• ASEA: Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos.
• CNE: Comisión Nacional de Energía.
Los documentos advertían que la planta, que opera bajo una confusa red de nombres comerciales como «Gas Noble», «Deligas» y «Eco Blue», carecía de manifiestos de impacto ambiental y permisos de distribución legal.
«Nos preocupa la seguridad de nuestros domicilios y la exposición a riesgos que conllevan hasta la pérdida de la vida», sentenciaba una de las denuncias presentadas en diciembre.
Operaciones «piratas» a la luz del día
Según el expediente vecinal, la planta funcionaba con un esquema de alto riesgo:
1. Pernocta ilegal: Entre 8 y 10 pipas de «Deligas» dormían en el lugar diariamente, a pesar de estar autorizadas solo para distribución, no para almacenamiento en zona habitacional.
2. Trasvase peligroso: Semanalmente, un auto-tanque (semirremolque) abastecía tanto al tanque fijo como a las unidades móviles a escasos 100 metros de las casas, sin protocolos de seguridad.
3. Opacidad legal: Mientras las pipas portaban el logo de «Deligas», el permiso de operación supuestamente estaba a nombre de «Eco Blue», dificultando la fiscalización.
El «peloteo» de responsabilidades
La respuesta de las autoridades fue, para los vecinos, una muestra de burocracia letal. El 23 de diciembre de 2025, el titular de la CEPC, Luis Ramón Corral Torresdey, se deslindó de la vigilancia alegando que la competencia era estrictamente municipal.
Lo más alarmante fue la respuesta final de la Coordinación Municipal de Aldama, que tras una supuesta revisión informó que «…no existe ningún establecimiento que se dedique a ese giro que cuente con dicha razón social», ignorando la existencia física de la planta y las evidencias fotográficas presentadas por los ciudadanos.
Alerta regional
La problemática no es exclusiva de Aldama. Habitantes de Ciudad Delicias también han levantado la voz por una planta similar en la calle Batalla de Horcasitas número 61, en la Colonia Revolución, lo que apunta a un patrón de operaciones irregulares en el estado de Chihuahua que las autoridades no han logrado, o no han querido, frenar.
Hoy, con cientos de personas fuera de sus hogares y una zona de desastre en Aldama, queda en el aire la pregunta que Josué Westrup y los vecinos plantearon hace meses: ¿Quién protege a estas gaseras «pirata» a costa de la vida de los ciudadanos?